El Arrebatamiento de la Iglesia

La palabra “arrebatamiento” no se encuentra en la Biblia. El término viene de una palabra latina que significa “llevar, quitar o un arrebato”. Sin embargo, el concepto del arrebatamiento es claramente enseñado en la Escritura.

El arrebatamiento de la iglesia es el evento en el cual Dios “arrebata o quita ” a los creyentes de la tierra para dar paso a su justo juicio que será derramado sobre la tierra durante el período de la tribulación. El arrebatamiento se describe primeramente en 1 Tesalonicenses 4:13-18 y 1 Corintios 15:50-54. Dios resucitará a todos los creyentes que han muerto, dándoles cuerpos glorificados, y después partiendo de la tierra con aquellos creyentes que estén aún vivos, a quienes también les serán dados cuerpos glorificados. “Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor” (1 Tesalonicenses 4:16-17).

El arrebatamiento implicará una transformación instantánea (en un abrir y cerrar de ojos) de nuestros cuerpos para adaptarnos para la eternidad. “Sabemos que cuando él (Cristo) se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es” (1 Juan 3:2). 

La doctrina del arrebatamiento no fue enseñada en el Antiguo Testamento, por lo que Pablo la llama un “misterio” ahora revelado: “He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados” (1 Corintios 15:51-52).

El arrebatamiento es el glorioso evento que todos debemos anhelar. Entonces finalmente estaremos libres del cuerpo corruptible, y estaremos para siempre en la presencia de Dios. Existe mucho debate sobre el significado y alcance del arrebatamiento. Esta no es la intención de Dios. Más bien, el arrebatamiento debe ser una doctrina consoladora llena de esperanza; Dios quiere que al considerar el arrebatamiento “nos animemos unos a otros con estas palabras” (1 Tesalonicenses 4:18).

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